FCU - Instituto Secular Femenino del Corazon de Jesu

Orientaciones 2002-2008 - Banneux
Dos acontecimientos han marcado profundamente el périodo 1996-2002 :
Los Grupos Evangelio y Misión vienen a formar La Familia COR UNUM y cuentan con un texto federativo, "Un viento nuevo para la Familia Cor Unum" (ad experimentum),
Nuestro Instituto Secular femenino es reconocido de derecho Pontificio por el Papa Jean-Paul II, y las Constituciones con las que cuentan están en vigencia.
Las medidas transitorias previstas en los artículos 154-159 de las Constitutuciones permiten la puesta en práctica oficial de las estructuras que fueron puestas en marcha según el pricipio de gradualidad (grupos homogéneos, etc.), y se ha animado a las ayudas y responsabilidades recíprocas entre los Institutos de la Familia COR UNUM.
La Asamblea General extraordinaria de Paris 1999 ha fijado las principales prioridades en la vida de nuestro Instituto. Para el servicio de la Misión, ha puesto el acento sobre nuestras relaciones en el seno de la Familia Cor Unum, sobre una vida de fraternidad en las dimensiones del mundo, sobre la preocupación de la formación y de la investigación, así como sobre la llamada y la acogida a los nuevos miembros.
Todo esto permanece y nos ayuda a vivir mejor esta Consagración al Señor que ha dado y que da sentido a nuestras vidas. Sin embargo la experiencia de estos últimos años como la sucesión de los acontecimientos internacionales nos invitan hoy a insistir sobre algunos puntos en particular. Desde este punto de vista, y los ecos recogidos en el transcurso de las visitas o recibidos de las regiones nos urgen a insistir prioritariamente sobre cuatro ámbitos de esfuerzo para los próximos años :



La formación,
La llamada,
La insistencia sobre la preocupación de los más necesitados y sobre el compromiso para la justicia y el compartir,
La adhesión a nuestras raíces ignacianas.
Como nuestras hermanas no insisten de la misma manera sobre cada uno de estos puntos, nosotros los consideraremos según el grado de urgencia que su complejidad parece pedir. Hacemos notar que desde este punto de vista se ha escogido no abordar la vida internacional de nuestro Instituto ya que cada una de nosotras, cualquiera que sea su origen, ha insistido sobre la urgencia de estos puntos puestos de relieve. Es a través de ellos que nosotros viviremos esta dimensión que nos llama a profundizar siempre más en el esfuerzo de comunicación mutua y nos invita a realizar realmente un encuentro de experiencias.

1) La formación

Es la preocupación principal. La necesidad de formación se expresa a todos los níveles del ISFCJ. Si nuestras Hermanas expresan generalmente su voluntad de vivir generosamente su consagración en y por el mundo en respuesta a la llamada recibida de Su Señor, si ellas se comprometen manifiestamente con ánimo y confianza, también expresan con frecuencia su sentimiento de encontrarse desprovistas, pobres en número -como el "pequeño resto…" del que nos habla la Escritura - y pobres en formación.
En lo que se refiere a la formación, se percibe que es insuficiente sobre todo en dos puntos centrales partícularmente : la importancia de la formación inicial hasta el compromiso perpetuo y la importancia de un acompañamiento de la formación.

Formación inicial

El problema principal que se pone de relieve se une al que se expresa en la exhortación Vita Consecrata :
"A la formación inicial comprendida como una evolución progresiva, que pasa por todas las etapas de la madurez personal - de la madurez psicologica y espiritual a la madurez teologica y pastoral - se debe organizar en un tiempo suficientemente largo…" (V.C. 65).
Cada vez más percibimos que es necesario un tiempo para que los candidatos a la vida en nuestro Instituto tengan la madurez necesaria para una puesta en marcha de una vocación suficientemente libre. La madurez espiritual no se puede dar sin haber adquirido antes una madurez humana y afectiva. Además ciertas evoluciones del mundo no siempre facilitan la comprensión de las exigencias de la Vida Consagrada. Si ciertas candidatas a la vida del Instituto tienen ya un largo camino detrás de ellas, aun así, parece que los períodos previstos por nuestros textos piden a ser prolongados.
Es necesario interrogarse sobre el "cómo" de esta formación humana y espiritual : es evidente que no tenemos las posibilidades de asegurar la formación en todas sus dimensiones, en algunas regiones más desprovistas, esto es todavía más evidente.
Estas dificultades nos proponen también la cuestión de la formación para ejercitar la responsabilidad de la acogida y del discernimiento en la perspectiva de un compromiso perpetuo : formación de los responsables y de las instancias de discernimiento.
A pesar del progreso que se ha llevado a cabo - sobre todo con la redacción de las guías -, ésta será la tarea de los próximos años, el reflexionar principalmente a esta cuestión y de hacer proposiciones al respecto.

Espacio del acompañamiento en la formación :

Se trata siempre de la formación, pero la palabra "acompañamiento" parece, a lo mejor, más adecuada para darse verdaderamente cuenta de lo que aquí está en juego : actualizar constantemente su Consagración a Cristo en medio del mundo.De todas partes nuestras Hermanas expresan sus necesidades urgiendo el ser ayudadas sobre todo para :
Ser sencillamente (sentirse bien) en un mundo del que ellas quieren hacerse cargo,y ser capaces, en él de asumir sus opciones : muchas se sienten desprovistas en este mundo en constantes cambios. Se expresan dos necesidades, partícularmente : Profundizar, cada día y siempre más, nuestra identidad y conocer cada vez más y mejor las realidades que tenemos que vivir. Las dos dimensiones son verdaderamente indisociables, teniendo influencia una sobre la otra.
Proporcionarse los medios de vivir en verdad sus opciones. Cada una siente que nada está establecido de una vez para siempre. Es con humildad que es necesario y sin interrupción tomar nuevamente sus opciones y afirmarlas, y enseguida proporcionarse los medios de hacerlos vida.
Estas dos exigencias aparecen sin cesar cuando expresamos nuestros deseos. Ellas nos dicen que tenemos conciencia de la necesidad vital de una formacion sin interrupcion, evaluando segun las necesidades que varian para cada una. Es a cada una, para seguir con autenticidad a Cristo, de ajustar regularmente su itinerario en este campo.
Desde esta óptica varias formas de apoyo son sugeridas :
la animación renovada en la revisión de vida o la interpelación del grupo que forma parte de nuestra tradición,
un verdadero espacio para el díalogo, donde cada una sea motivada a interrogarse regularmente sobre sus esfuerzos en el plano de la formación, a partir de los compromisos que ella ha adquirido, de nuestras Constituciones y de las posibilidades que se le ofrecen allí donde ella vive. Sin crear organismos nuevos puede ser posible aprovecharse de lo que ya existe para que cada una de nosotras disponga de este apoyo fraterno y sea ayudada a vivir mejor su Consagración en este mundo en constante movimiento.
Una vez más parece urgente para los próximos años medir exactamente estas necesidades que se expresan de manera diferente hoy, intentar clarificar posturas y dar un vigoroso impulso para responder al respecto.

2) El servicio de la llamada

Muy conscientes de que es Jesucristo Quien llama, no excluye que el servicio de vocaciones es prioritario. El balance de años anteriores nos hace notar que si la acogida progresa, nosotros permanecemos tímidas para hacer el llamado. Mientras tanto, muchos la señalan como su preocupación primordial. Podemos por lo menos preguntarnos si estamos realmente conformes en lo que se refiere al proceso de "proposición". Somos concientes, ciertamente, de los medios que tenemos que utilizar para este ministerio - apoyándonos a veces, en los servicios de vocaciones, las jornadas de las vocaciones, o de la Vida Consagrada, en la vida de la Parroquia, etc .-, lamentándonos, la mayoría de las veces, de la falta de interés de ciertos de nuestros interlocutores en la Iglesia. Sin embargo, la propuesta individual parece relativamente poco frecuente.
Puesto que la preocupación por la llamada aparece constantemente, pero que la puesta en marcha de arriesgarse a proponer la vida del ISFCJ parece difícil, es necesario, sin duda alguna, que los responsables del Instituto consideren como una tarea prioritaria de los próximos años la reflexión al respecto, así como poner a disposición pistas concretas para esta proposición. Por otro lado, esta reflexión puede ser también fomentada por la categoría de toda la Familia COR UNUM.

3) El Compromiso para la justicia y el compartir

Al mismo tiempo, si actualmente la preocupación por la formación y la llamada son percibidos como prioritarios, no es menos importante para cada una de nosotras la dimensión en la atención hacia los mas pobres, signo constitutivo del compromiso en el ISFCJ, cualesquiera que sean nuestros modos de insercion. La preocupacion de los más pequeños y el compromiso para la justicia y el compartir no son facultativos, sino que son el lugar de verificación de la autenticidad de nuestro seguimiento de Cristo.
"Tomemos los medios de descubrir las formas de pobreza y de buscar las causas de ella. Tendremos el coraje de tomar la palabra y reaccionar, aun con riesgo de comprometernos con las victimas de la injusticia". (Constituciones n° 39)
Por este motivo esperamos que el Instituto y la Familia nos recuerden constantemente, estimulándonos sin cesar en este camino y nos pidan cuenta de cómo nos comprometemos en esta causa.

4) La adhesión a nuestras raíces ignacianas

Aunque este punto aparezca en último lugar, él es fundamental en nuestra vida : todas, queremos ser mujeres de oración, mujeres para quienes es importante reservarse celosamente los momentos de intimidad con Su Señor para poder mejor contemplarlo después en medio de nuestro mundo.
"Jesús nos invita a dar un tiempo suficiente a la oración. Hagamos un lugar en nuestras vidas a la oración prolongada, mismo si esto nos supone un esfuerzo no por adquirir una práctica, sino con la libertad y la alegría del amor." (Constituciones n° 56 )
Como podremos decir la Ternura de Dios por el mundo si nosotros no vivimos de la Ternura del Corazón de Cristo… or eso queremos que el Instituto nos recuerde también, sin cesar, esta necesidad, que nos invite a profondizar en la espiritualidad ignaciana y nos porporcione los medios para ello.

Para vivir en los próximos años...

En el comienzo del Tercer Milenio, el Instituto Secular Fémenino del Corazón de Jesús está en plena vitalidad. Después de un tiempo de puesta en marcha, este es el tiempo de la profundización y de la consolidación. ¡ Demos gracias a la Misericordia del Señor, Que es Quién nos ha llamado a esta vocación. Pero es necesario tomar consciencia de nuestra diversidad, sobre todo dando gracias por nuestra dimensión internacional, y viviéndola como la riqueza que es : fuente de ejemplo y estímulo mutuo en el seguimiento de Cristo. El encuentro y el díalogo de las diversas culturas que representamos son de un valor inestimable. Es por esto, si es necesario expresar aún un deseo, y es que cada una de nosotras tome conciencia de su participación en la vida común y no la juzgue jamás inútil. Puede ser este el tiempo de ¡dar nuevos colores a la vida de Familia ! ¡ Entonces podremos verdaderamente vivir un tiempo de gracia !!!.

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