| FCU - Instituto Secular de los Presbíteros del Corazón de Jesús | |||
| Orientaciones 2002-2008 "UN LAZO DE AMOR AL SERVICIO DE LA CIUDAD HUMANA" |
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| En el transcurso de estos últimos años, tres acontecimientos han marcado particularmente la vida de los miembros de nuestro instituto secular: | |||
| - | El nacimiento de la " Familia Cor Unum " dentro la cual, reflexionando de manera nueva sobre nuestra vocación propia - que algunos de nosotros han tenido que descubrir de nuevo - tuvimos que encontrar nuestro sitio específico. | ||
| - | La aprobación, por la congregación para la vida consagrada, el 24 de junio de 1999, de la puesta al día teológica-jurídica de nuestras constituciones. | ||
| - | La toma de conciencia acrecentada, con motivo de consejos federales, asambleas continentales y visitas de responsables, de la internacionalización aumentada de nuestra Familia. | ||
| Fieles a « considerar cómo Dios trabaja y actúa » para nosotros y « examinar con mucho amor cuanto Dios Nuestro Señor ha hecho » para nosotros (contemplatio ad amorem), nos pertenece, para dar testimonio de la vida trinitaria, el buscar cómo responder a estos interrogantes de nuestros contemporáneos: “¿Dónde está Dios? ¿Cuáles son los signos de su presencia, precisamente ahora que parece estar tan callado? ¿De qué manera nos llama a actuar con Él? Y ¿cómo escuchar su palabra?” El momento de la vida del ISPCJ que estamos viviendo debería ayudarnos. | |||
A la hora de la mundialización |
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| No tenemos más el derecho de aprehender la vida del mundo y de la Iglesia como si estuviéramos aislados, encerrados en nuestros únicos horizontes locales y juntos. Hay que extender nuetro campo de visión. Por cierto, nuestras raíces familiares, nuestras afinidades, nuestras relaciones, nuestra historia, la coyuntura de nuestros países nos hacen volver a neustra responsabilidad de ciudadanos cristianos, en todo lugar donde vivimos. Cada región del mundo conoce algunos problemas específicos, pero a la hora de la mundialización aparecen un poco en todo lugar con más o menos intensidad, algunos fenómenos similares: primado del dinero, disigualdades sociales, sincretismo cultural (en California: 58 grupos étnicos diferentes), desafecto y depreciación de lo político... pero aún secularización, individualismo, consumismo... mezcla de religiones... etc... La atención y la acción de cada uno, donde vive, es necesario. La internacionalización del Instituto es una suerte para que hagamos juntos frente a los desafíos en los cuales el evangelio debe vivirse. | |||
Una etapa para que el instituto progrese |
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| Tenemos que lanzarnos más adelante en la comunicación entre nosotros. Desde ahora el instituto nos permite encontrar a algunos hermanos en el mundo entero. Tenemos que encontrar las posibilidades de vivir con gozo esta fraternidad más universal del « pueblo mundial ». | |||
| • | Los grupos de base, en sus encuentros, deben integrar mejor, a través de sus intercambios, esta dimensión internacional. ¡Ojalá circulen las informaciones sobre los hermanos geográficamente lejanos! Particularmente los más enfrentados a las pobrezas y contradicciones. Lecturas, fax, e-mail, correspondencias, visitas en los desplazamientos turísticos... los medios abundan. Sería bueno también invitarnos mutuamente al don y al compartir, no solo de nuestros bienes, sino también de nuestras capacidades. Tenemos, por ejemplo, más y más necesidad de traductores. | ||
| • | Las fraternidades, en sus asambleas, son la ocasión de difundir las noticias venidas de lejos. Es posible a veces acoger a algunos sacerdotes de paso, organizar convenio de hermandad en un tiempo determinado. | ||
| • | Las instancias nacionales, regionales, internacionales deben mostrarse más activas y diligentes para promover este compartir global de la vida de los miembros a través del planeta. Una comisión internacional animada por el secretari internacional tendría que vigilar sobre eso: | ||
| Recibiendo y difundiendo el testimonio de hermanos que viven en los contextos socio-políticos diversos y a veces difíciles. Por eso, un “ Cor Unum ” internacional debería elaborarse lo más pronto posible. | |||
| Ayudando algunas grandes regiones a estructurarse; aconsejando a los miembros para que se organicen entre sí y tomen a cargo juntos la vida y la evolución del instituto. Las asambleas continentales son lugares a privilegiar. | |||
| Promoviendo la ayuda mutua, para retiros, sesiones y formación, por áreas lingüísticas trascontinentales. | |||
| En la hora donde se realiza el voto evangélico de difusión de la Buena Nueva a toda la humanidad; cuando es necesario de actuar por urgencia para que la mundialización sea una real etapa de progreso hacia « la unidad del género humano » ; en el momento mismo donde se cumple la palabra interior dicha al P. de Clorivière en la Fosse Hingant « ¿por qué no en todo el universo ? » … una hospitalidad mutua, donde « todos tendrán empeño en tener entre sí « un solo corazón » y « una sola alma » (P. de C., primer plan de la sociedad de los hombres. 1790), debe existir entre nosotros, más allá de toda frontera. | |||
Un don de Dios para nuestra espiritualidad |
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| Así pues, plenamente insertos en el lugar dónde somos enviados, podremos vivir la globalización como una oportunidad y un don de Dios, para ser cada vez más “católicos” en el seno de un instituto cada día más internacional. | |||
| • | Teniendo la osadía de vivir en la esperanza de una humanidad reconciliada y, con nuestros gestos, dar los signos sencillos que favorecen el encuentro con los demás: el respeto para con todos, el protestar contra la violencia, la ayuda a la integración, etc. | ||
| • | Acogiendo esta vitalidad del cuerpo de Cristo manifestada en la diversidad. Aceptaremos que a veces, nuestra propia forma de vivir (en nuestros grupos, movimientos, servicios) se dejen relativizar... para profundizar así nuestro trabajo apostólico en comunión con todos nuestros hermanos en el sacerdocio. Nuestra oración personal y comunitaria será nuestro testimonio. | ||
| • | Aceptando, en el seno del Instituto, el salir de nuestros particularismos para tener un corazón más abierto, como el de Cristo. Ni siquiera la raza o el idioma nos unen, es el amor de Cristo. Con la ayuda de nuestras constituciones, que tenemos que inculturar en cualquier lugar del mundo, debemos de alimentarnos en comunidad en la mesa de los sentimientos del corazón de Jesús y dejarnos conducir siempre más allá, hasta llegar al centro y corazón del Evangelio. | ||
« Un compromiso renovado en la fidelidad al carisma de fundación » |
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« Somos personas, sea eclesiásticas, sea seculares, que (...) deseamos, quedando en el siglo bajo la jurisdicción inmediata de los obispos y la autoridad del gobierno civil, cumplir todos los deberes del estado en que la divina Providencia nos ha respectivamente puesto, juntando a la perfección propia de cada estado la práctica de los consejos evangélicos susceptibles en este estado. Es un medio de perfección abierto a todos los estados de la sociedad civil que no son incompatibles con esta práctica ». (P. de C., a Antoine de Lange, 14 nov. 1806, cartas (Marlot), p 500-501). |
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« Hagamos todos juntos una alianza religiosa y un pacto sagrado a fin de que andando cada día más cerca sobre las huellas de Jesucristo crucificado (...) nos esforcemos en hacer de modo que la dignidad del cristiano juntada a la pobreza y la humildad religiosa, reflorezca más y más en nosotros mismos y en toda la tierra » (P. de C., « Acta de Asociación », 2 febrero 1791, Documentos constitutivos de la Sociedad (red. 1935), p.28). |
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| Hombres bautizados, ordenados, consagrados, queremos asumir en una unidad profunda de pensamiento y de acción y nuestra humanidad (hasta en su rostro "masculino") y las vocaciones que se han presentado sucesivamente en nuestras vidas. Nuestros compromisos en el instituto nos ayudan atrayéndonos cada día más a conseguir los sentimientos de gozo, de compasión y de misericordia... que son los del corazón de Jesús resucitado. El corazón « es el símbolo vivo y vivificante de la caridad divina » (P. de C. 14 febrero 1799)por todo discípulo y, por nosotros sacerdotes, en un senso particular, el de la « caridad pastoral … por la cual imitamos a Cristo en su don de sí, y en su servicio ». Por el don de nosotros mismos, queremos manifestar « el amor de Cristo por su rebaño » (Pastores Dabo Vobis N°23). El todo, tando para la salud del mundo como para la gloria de Dios. Nuestra Esperanza, por hoy y por la eternidad, « el bien que pedimos ... abarca a todos los hombres, quiere abrazar todo por el fuego divino de la caridad » (P. de C. 14 febrero 1799). | |||
| BAUTIZADOS Deseamos hacer de nuestra inmersión en el mundo un « bucear » en el amor trinitario. Y aunque algunos acontecimientos dolorosos han sobresaltado últimamente el planeta, queremos seguir discerniendo en todo acontecimiento sobretodo su “apertura pascual”; resistentes a todo abatimiento, queremos acoger el dinamismo del Espíritu para sostener lo que es portador de espera a través de los desafíos de nuestro tiempo. | |||
| Desafíos económicos : el compromiso de los cristianos en los sectores de pobreza es una prioridad en los ámbitos de la educación (analfabetismo), de la salud (mortalidad infantil), de la política (castas, terrorismo). En las situaciones dificiles, algunos cristianos buscan los caminos para una sociedad de paz y de justicia, más próximos del reyno de Dios (por ej. en India). Por todas partes, algunos se ponen en marcha, toman posición y se comprometen incluso en el seno de asociaciones aconfesionales. | |||
| Los Africanos se consagran a la misma búsqueda en un ambiente a veces de violencia, de xenofobia y de guerra que genera el miedo.
En Europa, particularmente en Francia, en un contexto prometedor para las riquezas nacionales, la inquietud aumenta respecto al tipo de empleos creados, muchas veces precarios. El desempleo queda todavía presente. Los obispos franceses llaman a revalorar, en contrapeso, el compromiso político. |
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| Desafíos políticos : el compromiso político se revela en todo lugar necesario (por ej. En México donde llega un nuevo gobierno). A veces, nuestras iglesias particulares están muy directamente concernidas en sus relaciones con los Estados: estabilidad del empleo en nuestras instituciones, formación de los maestros de las escuelas, influencias de masones que marginalizan a los creyentes (ej. Bélgica); pero también acuerdos Iglesia-Estado que conciernen el reconocimiento de la Iglesia y de sus obras... etc. | |||
| Unos de los compromisos a no omitir: el de las redes asociativas. Allí se vive una democracia calurosa de proximidad que queda abierta a algunas solidaridades locales o lejanas, a la atención para con otros pueblos.
Comprometerse es siempre un camino arduo, sobre todo cuando se trata de ser solidario “sin fronteras”. Pues uno no sabe siempre como conciliar las legítimas exigencias de los occidentales con las de los trabajadores del tercer mundo para los que unos ingresos, aunque débiles, son una mejora. |
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| Desafíos culturales : la secularización llega desde ahora en todos los rincones del planeta (ej. en India); una lectura materialista de la vida y del ser humano (biológico, condicinado...) afirma su hegemonía. Los mass media promueven esta manera de ver las cosas. | |||
| El individualismo aumenta. El valoriza, al mejor, a la persona y su dilatación. Al peor, el construye una sociedad de aislados o « clanica », en que cada uno se quiere hoscamente autónomo e independiente. El lazo familiar puede sufrir por eso, como la acogida de la vida que nace en una pareja.
En este contexto, sobre todo en Europa, la sociedad se aleja, de los valores y utopías trasportadas por la fe que parece, particularmente por los jóvenes, menos portadora de dilatación individual que el budismo. La fe cristiana asume poco de significación, es mal considerada. (Particularmente en los medias). Los cristianos "sociológicos, ellos mismos comienzan a vivir de manera pagana. Paradójicamente, al mismo tiempo, bajo la influencia particularmente de los medias, la persona llega a algunos nuevos grados de conciencia; su autonomía personal se desarrolla y su capacidad de elección. Cada uno quiere libremente trazar él mismo su camino. ¿No hay ahí un punto de apoyo para la espiritualidad cristiana? ¿El cristianismo no tiene que probar, tanto su utilidad social como su capacidad a valorizar, desarrollar, dilatar, al sujeto individual? |
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| Desafíos religiosos : con la mundialización, todas las regiones, aún las más primitivas « viajan » a través del mundo. El islam progresa en todo lugar, particularmente en Afríca. El budismo seduce a los occidentales. El enfrentamiento inter-religioso se hace más vivo. A veces violento (Hinduismo en India), se hace cotidiano, de manera más o menos sosegada en Europa, entre Cristianismo, Islam, Budismo... Sin negar los esfuerzos a veces difíciles del diálogo inter-religioso y ecuménico, progresan los fundamentalismos e integrismos. | |||
| Todas las religiones no inducen a un mismo humanismo. No poseen la misma clave de interpretación del futuro de nuestras sociedades: democracia, justicia, paz, familia, diálogo social e interpersonal, etc... La situación de la mujer a menudo es significativa. El cristianismo promovió la igualdad hombre-mujer, respetando sus diferencias y su vocación propia. Así, en nuestra Iglesia Católica, existen mujeres que asumen responsabilidades reales. Es un signo de los tiempos. Para avanzar en el reconocimiento y la especificidad de su contribución en la tarea pastoral.
Se pide profetas: algunas personas místicas, que tienen una inteligencia sensible de la fe y saben expresarla; que vuelvan a llamar al pueblo de Dios a su arraigo en el mundo; que saben discernir – si es necesario resistiendo a los ídolos y falso dioses –, los signos del porvenir. Resumiendo, se buscan orantes. Existen en todas partes. ¡El tiempo es propicio! Nos obliga a vivir un cristianismo auténtico. Sacerdotes, al servicio de los bautizados, tenemos que tener cuidado con nuestra atención al contexto social; estar a la escucha de lo que viven las personas, encontrarlas; comprometernos con ellas en una relectura de vida alumbrada por la fe. Se pide pues profetas: personas con el corazón marcado por la Buena Nueva de Jesucristo y llevando como un fuego la palabra del apóstol Pablo “ pobre de mi si no anuncio el Evangelio ”. También se pide orantes nutridos de la Palabra de Dios y preocupados por su proclamación de lo que han contemplado. |
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| ORDENADOS Deseamos hacer de nuestra vida, en el conjunto de lo que nos preocupa o nos regocija, una unión con Cristo que se entrega en su Iglesia. Por eso, para volverse « pastores según su corazón », somos particularmente atentos al devenir del ministerio sacerdotal en el mundo. Lo vivimos: | |||
| En situaciones muy desiguales a través del mundo. Los sacerdotes de Europa son particularmente « zarandeados » : envejecimiento, rarefacción del clero, fragilidades de algunos (salud, alcoholismo, pedofilia). Su imagen no es buena. Algunos tienen una real sensación de « esterilidad » su ministerio. No se nota el mismo fenómeno en América Latina o en India. Hay algunas comunidades que sostienen a los sacerdotes, hay vocaciones, ordenaciones, una petición de formación. Tenemos que mostrarnos espiritualmente más solidarios, acogiendo las experiencias positivas de estas Iglesias. | |||
| En una función que se hace más compleja en todo el mundo. En Europa, salen muy sobrecargados de las reestructuras parroquiales (cansancio, dificultad de seguir todo). Eso no atrae a los jóvenes. Los sacerdotes jóvenes quedan a veces libres, reservados y críticos ante esta tarea (de animador, PDG, organizador). Ellos saben resistir... o entonces se van hacia comunidades nuevas a reunir algunas competencias y tacto, a ser rápidos para adaptarse a algunas situaciones y peticiones diversas. Tenemos que compartir nuestros sentimientos sobre lo que nos volvemos en estas evoluciones. | |||
| En la colaboración con el laicado, que tenemos que acompañar en una costosa experiencia de Iglesia, y hacer crecer en responsabilidad. Para algunos sacerdotes eso es difícil, pero tenemos que : | |||
| Saber reconocer la vitalidad de los laicos, sobretodo cuando ellos conocen situaciones dramáticas; subrayar los dinamismos de parejas y de jóvenes que han escogido « la diferencia cristiana », que buscan vivir en la fe, que piden una formación (sobre todo bíblica) y pequeños grupos en que se comparte una experiencia espiritual. | |||
| Vivir el ritmo de los gozos y de las penas de la población que nos es confiada. | |||
| Fomentar grupos de reflexión y de compartir; y apostar por la vida espiritual de los laicos comprometidos, con retiros y grupos en torno a la Palabra de Dios. | |||
| Organizar a los responsables en red y proponerles (ofrecer) algunas formaciones para aumentar su nivel de autonomía sobre todo si ellos asumen pesadas cargas en verdaderas responsabilidades. Resumiendo, no basta con suscitar laicos responsables, tenemos también que formarlos para poder delegar efectivamente. | |||
| Vigilar sobre su formación permanente y su acompañamiento espiritual, a su renovación. | |||
| Con ellos tenemos que dar una nueva visibilidad a nuestras comunidades cristianas, y organizar una pastoral global de la ciudad. Tenemos que vivir, en comunidad, un "compartir fraterno" (Koinonia) próximo con la Iglesia de los tiempos apostólicos. Hay que rezar para tener sacerdotes, pero también urge el rezar para que la Iglesia encuentre y nombre los responsables que necesita. | |||
| En la responsabilidad sobre la evolución de la Iglesia. Hoy se ponen graves cuestiones institucionales. Los sacerdotes por su situación, están en la primera fila para llevar la preocupación. | |||
| Entre estas cuestiones: el sitio de las mujeres en la Iglesia. (su aportación original); el sacramento del matrimonio (y los divorciados vueltos a casar), la amplia cuestión de los ministerios (modo de designación de los obispos, de contratración y formación de los sacerdotes, búsqueda de nuevos ministerios que estructurarían simbólicamente la Iglesia); definir el ministerio diaconal y la colaboración con los diáconos; el desarrollo –a veces conflictivo pero sin embargo necesario para la unidad y la comunión– de un funcionamiento cada vez más sinodal de la Iglesia. Por fin, ¿cómo poner de manifiesto, con un funcionamiento de tipo más cercano a la concertación, que la teología del pueblo de Dios es un hecho ya adquirido, significativo para las democracias contemporáneas? | |||
| En el compromiso colegial dentro de las realidades socio-económicas. Los sacerdotes tienen que tener cuidado de no dejarse encerrar en las cuestiones estrictamente eclesiásticas. La Iglesia no es para sí misma su propio fin, debe siempre dejarse descentrar de sí misma por la vida del mundo donde el Espíritu la precede. Por eso, en lazo con los laicos, los sacerdotes serán capaces de confrontar entre sí puntos de vistas y diferencias de apreciaciones sobre las cuestiones de actualidad. Resistentes a los conformismos, discernirán las vías de la « subversión » evangélica ; buscarán cómo su Iglesia particular podría en el respeto de la separación de los poderes, ser un compañero real del debate democrático en la sociedad civil. | |||
| En la fraternidad sacerdotal: Tenemos que ser sus fermentos, buscar encontrarse los sacerdotes para que elaboren juntos sus proyectos. Se puede discutir juntos sobre la forma que debe tomar nuestro ministerio actualmente. ¿Qué privilegiar? ¿qué decidir? ¿qué « dispatcher » ? ¿qué trasformar?. Las modalidades de ejercicio de este ministerio han variado mucho desde los orígenes… ¿por qué no hoy? | |||
| Al fin, con nuestros hermanos, tenemos que promover una cualidad del diálogo pastoral. Este es demasiado frencuentemente centrado sobre « la organización del trabajo » … Con el cansancio, es impregnado de acedio, de críticas, de desacuerdos. También tenemos que esforzarnos por compartir lo que estamos viviendo en nuestro encuentro con Dios y brindarnos, los unos a los otros, un apoyo espiritual efectivo. | |||
| En el transcurso de estos debates en los que hay que aceptarse mutuamente y saber seguir siendo diferentes, ayudaremos a que nuestros hermanos sacerdotes tomen conciencia de la identidad de nuestra Iglesia particular y podremos, con ellos, proponer algunas orientaciones pastorales que sean pertinentes, preocupándonos de verdad en verificar en el tiempo su puesta en práctica. Así, seremos los primeros en apoyar los proyectos pastorales diocesanos. | |||
| Estamos juntos remitidos a los fundamentos de nuestra vocación: el afecto para la persona del Señor frecuentado en la oración, conocido por su Palabra, en comunión con nosotros por los sacramentos. Al fin, un acento en nuestro ministerio: anunciar la Palabra de Dios y decir la verdad, con más claridad, sin tener miedo de ir hasta el "estilo rudo" del evangelio. Así, centrandonos en Cristo y en la misión, tendremos la valentía de llamar a los jóvenes para este mismo ministerio. | |||
| CONSAGRADOS Allí dónde estemos, que seamos el Corazón!... Deseamos seguir a Cristo de cerca, según las constituciones de los sacerdotes del Corazón de Jesús. Por eso el porvenir del ISPCJ nos tiene a pecho. Actualmente tenemos que tomar particularmente en cuenta : | |||
| Nuestras fragilidades : algunas fraternidades son esqueléticas: a casusa a veces del paso de sacerdotes en la SVE, pero –sobre todo en Europa– a causa del envejecimiento de los miembros. En otros lugares, el instituto en curso de fundación incluye a pocas personas comprometidas. Muchos miembros tienen, verdad, una esperitualidad muy fuerte, pero se conducen en el instituto como consumidores. La fragilidad afecta, en repercusión toda la Familia... pues los sacerdotes fueron muchas veces los sostenes y « reclutadores » de los laicos. Por eso hay que vivir más en relación, poniéndose al servicio los unos de los otros. | |||
| Hay que añadir que las tareas de gestión, organización y coordinación se ha puesto pesadas considerablmente, y se hicieron complejas a causa de la diversificación y de la fragmentación de nuestras estructuras. Las cargas aumentan cuando las cotisaciones disminuyen. Tenemos que buscar cómo simplificar el funcionamiento (en el momento mismo de nuestra expansión mundial). Pero cada uno tiene también que hacer su deber y entregar al meons las cotisaciones mínimas (indexadas sobre el costo de la vida en cada país). | |||
| El llamado : es difícil. El terreno cultural nos ayuda y una parte del clero queda reticente, cuando no es irónico o crítico. La jerarquía a veces se muestra desconfiada. Tenemos que estar atentos a los seminarisas y establecer el contacto con algunos obispos; contactos, intercambios, visitas son ocasión de un llamado primero largo. Es necesario de despertar a los creyentes (particularmente a los jóvenes) por lo absoluto de la vida consagrada: despertar el deseo, sostenerlo y nutrirlo. | |||
| Nuestros grupos tienen que hacer revisión de vida (con la ayuda por ejemplo, de los documentos que el Instituto nos da para llamar) sobre la aptitud a ser llamantes. Eso nos ayudará a ponernos en limpio sobre nuestra vocación específica y será revelador de nuestra vitalidad. Nos toca a cada uno el ser vocante; a cada grupo el invitar sus huéspedes y sus miembros en formación a que den pasos hacia el compromiso definitivo.
¿Por qué no designar en las Fraternidades alguien que tenga esta preocupación hacia el llamado |
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| La vida de nuestros equipos: « El sitio donde se descubre lo que tenemos en común ». Tenemos más y más que vigilar lo que pasa en el: compartir de vida, revisión de vida, acogida exigente de la Palabra, estudio de nuestras constituciones. Tenemos que ir hasta la ayuda mutua, e invitar a los que se interesan en ella a comprometerse tan pronto como hayan pasado los plazos estatutarios. | |||
| Los equipos se constituyen a nivel de fraternidad o, cuando fuere necesario, se hacen Inter.-fraternidad. A veces también, se pueden organizar reuniones Inter..equipos. Dependiendo de las distancias y de las disponibilidades des los miembros, hay que saber reinventar la frecuencia de los encuentros: mensuales, bimensuales pero más amplias, etc. | |||
| Los equipos son el lugar por excelencia para profundizar lo que significan hoy para nosotros nuestros compromisos y nuestra manera de poner en práctica los consejos evangélicos. Tenemos que verificar entre nosotros que el testimonio que damos de nuestra consagración es visible, significativo, coherente. Para lo cual, profundicemos cada vez más en una lectura espiritual de nuestras vidas, iluminadas por la Palabra de Dios, la espiritualidad del corazón de Jesús y nuestras constituciones. Nuestra espiritualidad no consiste en un evadirse de la realidad, sino en insertar el Evangelio en el mundo.
La vida de equipo también renvía a cada uno a la necesidad de estar en vínculo con un acompañante espiritual. |
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| La necesidad de formación inicial y permanente. Formación espiritual a través de los retiros que se organizan un poco en todo lugar, pero también (petición africana) a través de las sesiones específicas para el conocimiento de esta espiritualidad particularmente con destino a los jóvenes sacerdotes. Numerosos son los que entre nosotros pueden prestar servicio en la formación. Hay talentos que duermen. | |||
| Tres puntos de insistencia por el porvenir : | |||
| Asimilar nuestras constituciones y sus orientaciones actualizadas. No basta con una lectura concienzuda, ni con una reflexión intelectual. Hay que situarlas “con vista” a nuestra propia vida. En el mundo, muchos sacerdotes piensan que están en consonancia con su vocación inicial y su búsqueda de espiritualidad sacerdotal. Que sepamos explicarles lo fecundas que son en nuestras vidas. Por otra parte, la vida de la familia “Cor Unum” nos llama a profundizar en el aspecto trinitario de nuestra espiritualidad. Ganaremos mucho cuando seamos capaces de explicitar nuestra manera de estar en relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu, en su distinción y su unidad. | |||
| La inculturación del carisma: como tenemos que leer y vivir el evangelio en nuestras diversas condiciones de existencia. Los sínodos continentales son un lugar importante de información sobre este asunto. | |||
| La espiritualidad ignaciana. En los EE.UU., un esfuerzo ha sido hecho para practicar los ejercicios en fraternidad. Estos deben estructurar nuestra oración personal y nuestros discernimientos en grupo. Tenemos que conocerlos, vivirlos, saber aceptarlos. Los recibimos con los acentos del P. de Clorivière: atención a los tiempos de crisis, importancia de la vida de la Iglesia (en una obediencia crítica), sitio del corazón (de un amor que piensa) y presencia marial (compasión para seguir a Jesús). | |||
| La revista “ Cor Unum ” es un instrumento decisivo de compartir y de formación. Nos comprometemos, de nuestra parte, a subrayar nuestras condiciones de vida y nuestras búsquedas ministeriales.
Al fin, es necesario hacer el llamado a la responsabilidad de cada uno para garantizar el porvenir del Instituto, desde el punto de vista de su contratación, de sus finanzas y de la autenticidad de sus miembros. |
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En la Familia "Cor Unum" |
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| No estamos solos para asumir nuestro proyecto de vida. En el cuerpo místico de Cristo contamos muy particularmente con los que viviendo del mismo carisma que nosotros, son procedentes de una historia común. | |||
| Desde la fundación, el P. de Clorivière ha querido que los sacerdotes no sean los únicos a compromoterse en la práctica de los votos por los cuales « andamos más y más en las huellas de Jesucristo y de sus apóstoles, que han dejado todo para seguirle » (P. de C. Plan abreviado de la Sociedad del Corazón de Jesús). Por lo tanto, para vivir según nuestras propias constituciones, tenemos necesidad del testimonio de vida consagrada de nuestros hermanos y hermanas del ISM, del ISF y de la SVE; y a particularmente de los sacerdotes de la SVE. Nuestras elecciones diferentes, explícitadas, tienen que aclarar algunos aspectos importantes de nuestro ministerio. | |||
| Acabamos de vivir un periodo donde cada uno teniendo necesidad de descubrir de nuevo su vocación propia, hemos considerado particularmente lo que nos distinguía. Tenemos que recordarnos hoy nuestros complementarios aspectos y recordarnos que es necesario tanto vivir la vida propia de cada instituto y sociedad, como vivir la vida de Familia. Organizar la vida de Familia y participar en ella es tan indispensable como organizar la vida del ISPCJ y participar en ella. Ni uno ni el otro son facultativos. Llevamos el porvenir unos de otros. | |||
| Diferencia y unidad... este lazo familiar nos aparece desde ahora como vital para « formar todos juntos un pueblo santo que se haga un deber de practicar lo que es más perfecto en los consejos evangélicos » (P. de C.. 3 agosto 1797). | |||
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